Con un anuncio rimbombante y que no superaba los tres minutos de video, la administración de la máxima categoría del automovilismo, la Fórmula 1, presentaba a través de una campaña relámpago y con forma de teaser tráiler su nueva marca. Liberty Media—gestores actuales de esta, una de las mayores franquicias deportivas del planeta—tomó la decisión